Si se trata de manera adecuada y oportuna, con la ayuda de un dermatólogo, el quiste de acné puede dar lugar a cicatrices antiestéticas y, en ocasiones, desfigurantes.

En relación con la superficie de la piel, estas lesiones pueden estar deprimidas (moldeadas) o elevadas ( parecidas a queloides ). Además, el acné quístico cicatrizante puede tomar un color marcado (marrón rojizo), claro (blanco -rosacea) o rojizo (si está inflamado), en comparación con la pigmentación de la piel del entorno sano.

Las manifestaciones del acné quístico a menudo crean un malestar significativo en quienes lo sufrirán. El acné quístico se puede tratar eficazmente con la ayuda del dermatólogo, incluso si el camino terapéutico puede ser bastante largo, antes de que se puedan apreciar las mejoras.

Acné quístico: ¿como se diagnostica?

Para tratar adecuadamente el acné quístico, conviene consultar al dermatólogo o al propio médico de la familia ante la aparición de los primeros signos. Durante una visita dermatológica, durante la cual el especialista destacará la presencia de nódulos y quistes, se realiza el diagnóstico. Terapia.

¿Cuál es el tratamiento previsto en el caso del acné quístico?

El tratamiento del acné quístico requiere un abordaje dermatológico especializado y personalizado. Los enfoques disponibles pueden actuar a diferentes niveles del proceso patogénico del acné: sobre la causa hormonal, sobre la hiperqueratinización y sobre la flora bacteriana. La finalidad del tratamiento de régimen consiste en prevenir la formación de nuevas lesiones y mejorar las presentes, reduciendo y eliminando las erupciones cutáneas.

Medicamentos para usar tópicos. Los tratamientos tópicos proporcionan la aplicación de geles, soluciones y lociones a base de antisépticos o cremas a base de retinoides para aplicar sobre la piel. En algunos casos, también se pueden usar antibióticos locales y ácido azelaico . Los productos a utilizar tópicos pueden ejercer una acción antibacteriana y / o facilitar el pelado de las capas superficiales de la piel. El propósito final es el de dificultar la proliferación de bacterias y prevenir la obstrucción del folículo del conducto.

Fármacos de uso sistémico

En los casos más graves, la terapia se basa en la suposición por vía oral de fármacos sistémicos , como antibióticos, isotretinoína, estrógenos y antiandrógenos.

Isotretinoína. La terapia de elección para el acné quístico es la isotretinoína, derivado retinoide de la vitamina A. Este fármaco ejerce una acción antiinflamatoria, suprime la actividad de la glándula sebácea y normaliza la queratinización dentro del folículo. La isotretinoína reduce así la probabilidad de que se obstruya el conducto excretor de la glándula sebácea, previniendo la formación de comedones y la foliculitis.

La isotretinoína puede hacer una regresión de los nódulos y quistes aproximadamente dentro de los 4-6 meses de tratamiento. Sin embargo, asumido a largo plazo, la isotretinoína puede dar lugar a diferentes tipos de efectos secundarios, por lo tanto, debe usarse exclusivamente bajo control especialista. En particular, el medicamento no debe tomarse durante el embarazo, ya que puede causar defectos en el feto. Para ello, las mujeres en edad fértil que tomen isotretinoína deben utilizar métodos anticonceptivos o abstenerse de la actividad sexual, el mes que precede a la terapia al mes siguiente a la interrupción de la misma.

Antibióticos. Los antibióticos (tetraciclina, doxiciclina, minociclina, eritromicina y antibióticos macrólidos) actúan inhibiendo la proliferación bacteriana. Estos fármacos no evitan, sin embargo, la formación de puntos negros, por lo que siempre es necesario asociar una terapia tópicamente dirigida para solucionar este problema.

Antiandrógenos y anticonceptivos orales. El uso de fármacos de acción anti-andrógeno puede inducir, en cambio, una reducción de la secreción de sebo, al actuar sobre las células unitarias pilosebáceas (incluidos los queratinocitos foliculares y sebocíticos) sensibles a la acción de dichas hormonas. Entre los fármacos que pueden afectar la actividad de la hormona andrógeno y la producción de sebo se encuentran los anticonceptivos hormonales combinados, la espironolactona (compuesto esteroideo sintético con estructura similar a la progesterona y aldosterona) y el acetato de ciproterona (progestina con efecto antiandrógeno).

Otras medidas terapéuticas. En lo que respecta al tratamiento para minimizar las cicatrices, las intervenciones variarán de un sujeto a otro y pueden ser de tipo químico (por ejemplo, micropeeling) o físico (por ejemplo, láser fraccionado, terapia fotodinámica, etc.).

Acné quístico: ¿es posible prevenirlo?

Dado que las causas del origen del acné quístico ni siquiera se han conocido, lamentablemente no es posible hablar de prevención.

La adopción de conductas adecuadas al problema y algunas intervenciones sobre el estilo de vida favorecen, sin embargo, una mejora y pueden contribuir a la efectividad de los tratamientos recomendados por los dermatólogos.

1) No recurrir a remedios hágalo usted mismo o dejar que la enfermedad se enfrente a su curso: el quiste del acné es una enfermedad inflamatoria crónica que no debe subestimarse. Sin tratamiento, la situación puede complicarse y pueden aparecer manchas oscuras y cicatrices permanentes en la piel.

2) Resista la tentación de tocarse continuamente el rostro: el roce de puntos negros y pústulas puede favorecer la propagación de erupciones.

3) Los puntos negros y las espinillas no tienen que aplastarse nunca: esta maniobra traumática provoca la formación de cicatrices profundas y permanentes que provocan la fuerza que imprimen las uñas sobre los tejidos ya inflamados, además de provocar la aparición de otras lesiones. Del mismo modo, los quistes no tienen que perforarse con un agosto: el riesgo es el de agravar la situación. En el caso de los nódulos profundos, se ha demostrado una limpieza del rostro por parte del dermatólogo.

4) Limpiar la piel con las debidas precauciones: uso de cosméticos demasiado grasos y comedogénicos que pueden predisponer al trastorno, ya que favorece la acumulación de sebo y la obstrucción del folículo piloso. Sin embargo, lo contrario también es cierto: lavar la piel propensa al acné con demasiada frecuencia puede empeorar la situación. Para lavarse la cara, lo bueno suele ocurrir con un detergente suave y no espumoso específicamente, dos veces al día. Los movimientos de limpieza deben ser delicados, para no esparcir la erupción e irritar más la piel. Sin embargo, cuando el acné afecta la espalda, es mejor usar jabones antisépticos en la ducha.

5) Seguir una dieta adecuada: se debe evitar siempre el exceso de comida y el peligroso aumento de peso, en lo que favorece el desequilibrio hormonal, muchas veces implicado en los mecanismos subyacentes a la enfermedad. Por este motivo, conviene restringir los alimentos almacenados, grasos, fermentados, fritos y dulces. Se beneficia, no obstante, de consumir frutas, verduras, pescados y cereales, además de beber mucha agua para mantener el grado adecuado de hidratación de la piel y facilitar la eliminación de toxinas.

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